La construcción de las naos del Obispo de Plasencia en Vizcaya. 1536-1539.Pleitos y documentos sevillanos.

Pedro José Dermit Martínez


Don Gutierre de Vargas y Carvajal, obispo de Plasencia.
No es fácil retratar a don Gutierre de Vargas, obispo de Plasencia desde 1523 hasta 1559. Su biógrafa, Asunción Fernández Hoyos1, le define como un madrileño del Renacimiento. Valga el tópico puesto que este eclesiástico destacó por llevar una de las diócesis más extensas y ricas de España, pero además hay que señalar su presencia en el Consejo Real, los frutos de su gestión en la arquitectura y bellas artes o educación, en la teología y en la política, y cómo olvidar al banderizo armado, al financiero o al conquistador de tierras y de mujeres. Con 18 años, don Gutierre ya era obispo de la sede placentina, que contaba entre sus feligreses a los Cortés y a los Pizarro. Una delicia para un novelista o para un émulo de Visconti.
Su padre fue uno de los más señalados cortesanos de los Reyes Católicos, tesorero y consejero de Castilla, don Francisco de Vargas. Siempre se repite aquel dicho popular "averígüelo Vargas", que en el refranero reconoce su formación y competencia en Derecho, que no fueron menores sus dotes para las finanzas o el tráfico de influencias.